Salud mental y autocuidados en la juventud: de la industria del “wellness” a la salida en común
La salud mental de la juventud se ha convertido en un problema fundamental de nuestro tiempo. Probablemente nunca antes se había hablado tanto sobre esta cuestión que ha pasado a ser objeto recurrente de debate público, desvelando las carencias y limitaciones del sistema actual para ofrecer soluciones. La búsqueda de respuestas en común ha sido precisamente lo que ha motivado la celebración de las Jornadas sobre autocuidados y salud mental dirigidas a población universitaria, organizadas en el marco del proyecto “Aliadas por la Cuidadanía” en Granada y Sevilla, las cuales dotan de contexto a este artículo. No es el objetivo, en ningún caso, recoger exhaustivamente las conclusiones de dichas jornadas, pero sí resulta imprescindible mencionar y reconocer las aportaciones de las personas participantes como contribución colectiva que alimenta las ideas y reflexiones que se comparten en este texto.
En la actualidad, la salud mental es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como «un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, poder aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a la mejora de su comunidad». Esta definición aporta una visión multidimensional de la salud mental, yendo más allá de la ausencia de problemas psicológicos o psiquiátricos e incluyendo tanto características individuales de las personas como del contexto social o los modos de vida. En este sentido, supone un avance respecto a planteamientos patologizantes que únicamente consideran los problemas de salud mental cuando derivan en lo que se considera oficialmente como enfermedades y previo diagnóstico médico. Sin embargo, esta definición también incluye elementos que conviene problematizar: ¿Qué pasa si lo que nos impide cuidar nuestra salud mental es precisamente “aprender y trabajar adecuadamente”? ¿Puede la juventud hoy en día cumplir con los ritmos, exigencias y condiciones de la academia y del mercado laboral sin que suponga un menoscabo para su salud mental? ¿Y si lo que perturba gravemente la salud mental es tratar de encajar en unas expectativas y estándares de vida que son cada vez más nocivos para nuestro bienestar personal y colectivo? ¿Qué entendemos por contribuir a la mejora de nuestra comunidad?